Entrevista con adolescentes

La adolescencia es un período de transformación del niño en adulto, donde se modifica fuertemente su esquema corporal, descubre su propia identidad y emprende su autonomía, desarrollando capacidades más maduras (pensamiento abstracto y capacidades operativas). 

 

Los adolescentes tienen derecho a realizar las consultas de forma individual desde los 14 años de edad; tienen derecho a obtener información sobre su salud, a la confidencialidad (no requiere de consentimientos firmados) y a la autonomía, (no requiere de la autorización de mayores) 

 

Entre los cambios más trascendentes se destacan los cambios físicos de la pubertad, el empuje de la talla; los cambios fisiológicos (menarca, masturbación, poluciones), con la preocupación que estos cambios pudieran generar, la comparación con pares; el fortalecimiento del vínculo con los pares, la necesidad de espacio propio, identificación personal y rivalidad con padres y cuidadores, con omnipotencia.

 

Pero también se modifican los motivos de diálogos con padres, cuidadores y adultos, aceptan mejor los consejos, se afianza la confianza.

 

Se incremena la morbimortalidad por accidentes, transmisión sexual, agresiones, violencia y suicidio; consumo de drogas legales e ilegales; y trastornos alimentarios. Disminuye la práctica deportiva. 

 

¿Cómo rastrear situaciones de riesgo? HEADSSS

Los motivos de consultas más frecuentes serán el control de salud y certificados; trastornos funcionales (cefaleas, insomnio, dolor abdominal o toráxico, dismenorreas, mareos); acné, estrías, celulitis; sobrepeso y obesidad, desalineaciones de columna; la imagen corporal…..

 

El examen físico de cada consulta debe incluir la medición del peso, la talla, el BMI percentilado por sexo y edad; auscultación cardíaca, alineación de columna (no recomendado académicamente pero muy demandado por la población) y las características del desarrollo puberal según el seño y estadíos del Tanner.
Control de agudeza visual no lo hizo durante la escuela primaria.

 

Vacunación: debe tener el calendario de vacunas completas hasta los 11 años de edad.

Devolución a los padres (si participan de la consulta o expresan su preocupación en esta etapa de sus hijos).

 

La adolescencia no debe ser combatida, curada, abreviada o “comprendida”; debe ser acompañada y aceptada. Los padres necesitan adaptarse a la pérdida aparente y transitoria del control, flexibilizando las normas, pero manteniendo límites prudentes.

 

Si la rebeldía del adolescente es intensa, observar si se trata de una actitud transitoria, o permanente (muchos meses); si abarca a la familia o a muchos grupos de pertenencia (escuela, clubes, instituciones). Si está agregada a situaciones de crisis familiares (duelo, separación, mudanzas, desempleo, embarazos, etc)

 

Cuando no es normal: Banderas rojas

  • Cuando la familia no puede ejercer la tarea parental y el abandono afectivo y normativo de los hijos es claro.
  • Los padres pueden volverse inoperantes, abrumados por la realidad que deben afrontar, con claros síntomas de agotamiento, por lo cual se muestran apáticos, desesperanzados y desconectados emocionalmente de sus hijos, colocados ellos mismos como víctimas del modelo social.
  • Angustia desbordante que no puede ser tramitada por medio de la  palabra y que se expresa a través de acciones que llamamos actuaciones (actings), como: autoagresiones, consumos peligrosos, ausencias escolares, fugas del hogar, sexualidad no protegida y embarazo adolescente, etc.

Ante la presencia de estas situaciones, se deben utilizar las herramientas para evaluar la sospecha de cada situación (crafft, scoff, etc)

 

  • Dar respuesta a las preocupaciones que motivaron la consulta.
  • Realizar recomendaciones médicas basadas en conductas saludables.
  • Establecer un acuerdo consensuado respecto de qué información compartir con los padres.
  • Determinar en qué intervalo de tiempo se realizará el próximo encuentro.
  • Respetar la confidencialidad.

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