Límites

La única forma de educar es con amor. La crianza es la manera particular de cómo los padres creen que deben educar a sus hijos. Es una función espontánea influenciada por la cultura personal, familiar y contextual, y tienen como objetivo favorecer y promover la crianza del niño.

 

En muchas consultas los familiares consultarán sobre la puesta de límites con relación a situaciones de la vivencia del niño que a los padres pueda incomodar o preocupar y les genere la necesidad de intervenir, sin saber cómo hacerlo porque pueden sentirse frustrados al no conseguir los resultados esperados.

 

Los motivos más frecuentes son en relación al sueño (a qué hora y dónde dormir), calidad de alimentación (qué, cuánto y cómo se come), horarios de baño, de juego, exposición a pantallas, etc. La preocupación por cada tema puede tener los diferentes matices según los niños en cuestión sean preescolares, escolares, púberes o adolescentes.

 

Fisiológicamente, los niños necesitan la limitación e irán muy lejos hasta encontrar el límite. A los 2 años comienza a manifestarse la provocación mediante el berrinche. La falta de límite puede ser tomada por el niño como falta de interés o de afecto de los padres por él. La disciplina los hace sentir seguros y queridos. El niño hace “algo mal” pudiendo no hacerlo, y observa la reacción de los padres, los mira a la cara, entiende la desaprobación, abandona la acción y la retoma de nuevo después. Poner límites enseña respeto a los demás.

 

Se puede educar a padres y cuidadores con los siguientes consejos:

  • Reglas o pautas claras y coherentes entre cuidadores.
  • Se puede ser consistente y mantener la consigna con firmeza, sin violencia.
  • Definir y describir la mala conducta.
  • Advertir y señalar una consecuencia para sus actos (la penitencia, si la hubiera).
  • No comprometerse emocionalmente con la situación (no llorar ni dejarse llevar por el enojo).
  • Se puede simpatizar con la decepción; o hacer feedback positivo para los logros

 

La meta de la puesta de límites no es la sumisión, sino el autocontrol, como hábito aprendido. El niño debe comprender cada situación para hacer gestión y control de sus deseos e impulsos, con relación a la visión de sus cuidadores y normas sociales.

 

Tips de herramientas pedagógicas

– Selección de información (seleccionan la calidad o cantidad de las experiencias a transitar) 

– Cambiar creencias (nuestras experiencias determinan las creencias, y con ellas expresamos emociones)

– Repetición de la consigna en el tiempo (para la automatización de comportamientos)

– Imitación (educar con el ejemplo de los mayores, de lo que hay que hacer y de lo que no hay que hacer)

– Razonar (dar una orden explicando motivos, para comprenderlos)

– Cambiar motivaciones (estimular la curiosidad, el sentido del deber, el interés por otros, solidaridad, compasión, etc)

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