Se refiere a los cuadros de convulsión asociada a temperatura >38°. Aparece con mayor frecuencia en menores de 6 años, sin otra complicación del SNC, sin enfermedad metabólica y sin historia previa de convulsiones.
Aparece en el 2-4% de los menores de 5 años, y entre los 6 meses a 6 años con pico entre 12-18 meses. Es más frecuente cuando la temperatura sube rápido, pero también al descender.
Se llaman Simples cuando duran menos 15 minutos, no tienen síntomas focales, aparece en forma única y no hay antecedente neurológico.
Se llaman Complejas cuando duran más de 15 minutos, se expresan síntomas focales y estado post-ictal, pueden ser múltiples, o hay antecedentes de enfermedad neurológica.
Las convulsiones simples suelen ser generalizadas, de movimiento clónico, e incluyen músculos faciales y respiratorios. En raros casos pueden ser tónicas, tónico-clónicas o atónicas. Aparece en el primer día de inicio de la enfermedad. Menos del 10% pueden ser prolongadas; menos del 5% son focales, y del 10-35% son complejas. Los niños con convulsiones febriles complejas las expresan así desde el primer episodio.
Puede haber ataques a diferentes temperaturas en un mismo paciente y puede ser la primera manifestación del cuadro que da fiebre. El estado de mal epiléptico dura más de 30 minutos, convulsionando con o sin fiebre, y son el 25% de los mal epilépticos.
Las convulsiones febriles no requieren mayor complejidad que evaluar antecedentes personales, familiares y hace un examen físico completo.
La atención del niño que es llevado a la sala de emergencias se suele asegurar la vía aérea, evaluar su estado respiratorio y circulatorio. En ocasiones el asistente puede ofrecer tratamiento con lorazepam 0.05-0,1 mg/kg EV, pudiendo repetir la dosis a los 5 minutos si no cedió. También puede ofrecerse fenitoína 15-20 mg/kg EV, y diazepam gel rectal 0,5 mg/kg (ideal para casos recurrentes). Y los antipiréticos si el niño continúa febril.
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