Este mes, la revista Gastroenterology publicó un número especial dedicado a los criterios Roma V, la nueva actualización de referencia internacional para el diagnóstico de los trastornos de la interacción intestino-cerebro (anteriormente denominados trastornos funcionales gastrointestinales). Se trata de la primera revisión de estos criterios desde la publicación de Roma IV en 2016.
El síndrome de intestino irritable (SII) es una de las consultas más frecuentes en medicina familiar. El problema no era que no lo diagnosticáramos, sino que, durante los últimos años, probablemente estábamos dejando fuera a muchos pacientes porque los criterios eran demasiado restrictivos.
Roma IV exigía dolor abdominal al menos un día a la semana y eliminó el término «molestia» (discomfort). El resultado: la prevalencia estimada del SII se desplomó del 12% al 4%, no porque hubiera menos pacientes, sino porque los criterios no los reconocían. Roma V viene a corregir eso.
Qué dice la evidencia
El punto de partida fue una pregunta concreta: ¿qué modificaciones a Roma IV mejoran el rendimiento diagnóstico? Goodoory y colaboradores validaron prospectivamente distintas variantes del criterio “frecuencia” y encontraron que bajar el umbral a 3 días al mes (en lugar de 1 día por semana) daba los mejores resultados: sensibilidad 90,2% y especificidad 85,1%. Esos datos respaldaron directamente los cambios incorporados en Roma V.
La reincorporación del término «molestia abdominal» también cuenta con sustento empírico. Drossman y colaboradores demostraron que los pacientes que refieren molestia sin dolor franco tienen características clínicas, calidad de vida e impacto psicosocial comparables a los que reportan dolor. Excluirlos, como sucedía con Roma IV, no tenía justificación clínica.
Con los nuevos criterios, la prevalencia estimada vuelve al rango del 8-9%, más cercano a lo que efectivamente vemos en la práctica.
Principales cambios en los criterios diagnósticos
| Aspecto | Roma IV (2016) | Roma V (2026) |
|---|---|---|
| Síntoma central | Solo dolor abdominal | Dolor o molestia abdominal |
| Frecuencia mínima | ≥ 1 día / semana | ≥ 3 días / mes |
| Tipo de síntoma | Sin especificación | Recurrente, no continuo |
| Síntomas durante la menstruación | No incluido | Si ocurren exclusivamente durante la menstruación, considerar otros diagnósticos |
| Prevalencia estimada | ~3,8–4,1% | ~8,9% |
| Sensibilidad | Reducida (subestimación) | 90,2% |
| Especificidad | Alta (97%) | 85,1% |
Bajada a la práctica
El cambio más práctico es ampliar la escucha. Un paciente que dice «me molesta el abdomen cuando no evacúo bien, pero no diría que es un dolor» ahora podría entrar dentro del diagnóstico. Antes quedaba en el limbo.
Tampoco hace falta que los síntomas sean semanales. Si el paciente tiene tres o más días al mes con molestia o dolor abdominal asociado a cambios en el hábito evacuatorio, los criterios se cumplen. La clave sigue siendo que los síntomas sean recurrentes pero no continuos.
Roma V también aclara que el SII puede coexistir con una enfermedad orgánica. Un paciente con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) en remisión o con celiaquía bien controlada que persiste con síntomas intestinales puede presentar, además, SII. Esto no es contradictorio; es reconocer la realidad de la consulta.
Los cuatro subtipos no cambian: síndrome de intestino irritable con predominio de estreñimiento (SII-C), síndrome de intestino irritable con predominio de diarrea (SII-D), síndrome de intestino irritable con patrón mixto (SII-M) y síndrome de intestino irritable no clasificado (SII-U). Pero Roma V reconoce que el subtipo puede variar con el tiempo en el mismo paciente. No hay que reclasificar como si hubiera un diagnóstico diferente; es la historia natural del síndrome.
Por último, la dieta —incluyendo la dieta baja en FODMAPs— pasa a tener reconocimiento formal como parte del tratamiento de primera línea, no como opción alternativa.
Para llevar a la consulta
- Dolor o molestia abdominal ≥ 3 días/mes + ≥ 2 criterios asociados (relación con la defecación, cambios en la frecuencia o la forma de las heces) → Pensá en SII.
- El síntoma debe ser recurrente pero NO continuo. Si el dolor es constante y no se modifica con la evacuación, considerá otro diagnóstico.
- Los síntomas exclusivamente menstruales no cuentan para el diagnóstico de SII.
- El SII puede coexistir con otras enfermedades: la celiaquía o la EII no descarta un SII superpuesto.
- El subtipo (C, D, M, U) puede cambiar: no es un nuevo diagnóstico, sino la evolución del mismo cuadro.
- La dieta baja en FODMAPs es un tratamiento de primera línea, no una alternativa.
Una advertencia y una reflexión
Roma V no elimina la necesidad de descartar banderas rojas: sangrado rectal, pérdida de peso no explicada, anemia, antecedentes familiares de cáncer colorrectal, síntomas de inicio reciente en mayores de 45-50 años. Todo eso sigue siendo indicación para estudio.
Lo más valioso de esta actualización es que vuelve a alinear los criterios con lo que en la práctica clínica ya reconocíamos como SII. Los números acompañan: la mitad de los pacientes que Roma IV excluía tenían exactamente el mismo perfil clínico que los que incluía. Eso no era un problema de los pacientes; era un problema de los criterios.
Bibliografía
1. Butt MF, Corsetti M. Rebuilding Rome—Revising Diagnostic Criteria for Irritable Bowel Syndrome. Aliment Pharmacol Ther. 2025;61(2):392-393. doi:10.1111/apt.18400.
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4. Fang XC, Fan WJ, Drossman DD, Han SM, Ke MY. Are bowel symptoms and psychosocial features different in irritable bowel syndrome patients with abdominal discomfort compared to abdominal pain? World J Gastroenterol. 2022;28(33):4861-4874. doi:10.3748/wjg.v28.i33.4861.
5. Goodoory VC, Riggott C, Khasawneh M, Black CJ, Ford AC. Validating Simple Modifications to the Rome IV Criteria for the Diagnosis of Irritable Bowel Syndrome in Secondary Care. Aliment Pharmacol Ther. 2024;61(2):354-362. doi:10.1111/apt.18363.
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