¡Buen día!
- Creatina para los que quieren musculito
- Mi paciente adulto mayor me dice que se marea
- Mamografía entre los 40 y 49 años
- Tips para pacientes con constipación crónica
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Creatina para los que quieren musculito
Desde hace muchos años, a los médicos que tratamos de hacer una medicina racional y, en lo posible, basada en la evidencia científica, nos inquieta no saber muy bien qué hacer o qué decir cuando aparece de alguna manera en el consultorio el tema del consumo de suplementos, hormonas, etc. Dentro de los productos utilizados para mejorar el rendimiento deportivo, la creatina es consumida ampliamente desde hace más de treinta años. Lo interesante es que se trata del suplemento con mayor evidencia científica sobre su seguridad ya que, a diferencia de los esteroides anabólicos y las hormonas de crecimiento, no altera el sistema endócrino. Esto determina que este producto no debería inquietarnos e inclusive, podríamos estar disponibles para prescribirlo ante algunas situaciones.
La indicación con mejor respaldo científico para la prescripción de creatina es cuando el paciente desea mejorar su rendimiento físico en ejercicios breves, repetidos y de alta intensidad, tanto en el entrenamiento de fuerza como en los deportes que requieren aceleraciones intempestivas. Como también hay evidencia de mejoras modestas pero consistentes en el aumento de la masa libre de grasa cuando se combina con un programa de ejercicio adecuado, esto también podría representar una posible indicación. En tal sentido, otro escenario relevante para su indicación es en los adultos mayores de 60 años, especialmente cuando hay riesgo de pérdida de masa muscular, fragilidad leve, bajo consumo proteico o ante el inicio de un entrenamiento de fuerza.
La forma más sencilla de indicarla es: creatina monohidrato 3 a 5 g por día, todos los días, mezclada con agua, yogur, leche, café frío/tibio o alguna comida. En cuanto a los riesgos, está demostrado que no ocasiona daño renal, pero es preciso tener en cuenta que su consumo puede ocasionar una elevación reversible y mínima (de 0.2 a 0.5 mg/dl) de la creatinina plasmática, ya que esta es uno de los metabolitos finales de la creatina. Para quienes estén interesados en profundizar sobre este tema recomendamos este excelente artículo.
Mi paciente adulto mayor me dice que se marea
El mareo como síntoma crónico en los adultos mayores suele representar un desafío para la mayoría de los médicos que atendemos en el consultorio. Esto se debe a que no es fácil evaluarlo y a que no contamos con herramientas terapéuticas eficaces. La novedad que tenemos para compartir hoy con el lector es que ha surgido un nuevo término: la presbivestibulopatía. Esto no representa, en sí mismo, un avance radical de la medicina en términos terapéuticos, pero nos permite ponerle palabras a un síntoma que preocupa y que altera la calidad de vida.
Básicamente, la presbivestibulopatía se caracteriza por la presencia de una hipofunción vestibular crónica leve, que provoca inestabilidad, trastornos de la marcha y/o caídas recurrentes. Conocer esta entidad es importante porque evita dos extremos habituales en la clínica: atribuir toda alteración del equilibrio del anciano a una categoría vaga e inexorable (en la línea del “mareo senil») o soebreestudiar a todos los pacientes con este síntoma en búsqueda de diagnósticos graves y muy poco frecuentes con muy bajo rédito diagnóstico.
La principal ventaja clínica de contar con este nuevo término, acuñado por la medicina en 2019, es que permite reasegurar al paciente y a su entorno, brindando un “diagnóstico concreto”. Si bien este diagnóstico puede “ayudar” para calmar ansiedades y temores, desde el punto de vista terapéutico la situación sigue siendo difícil ya que no hay una “píldora mágica” para esto. Sin embargo, si el paciente está motivado existen algunas estrategias que pueden ser eficaces dentro de la línea de la “rehabilitación vestibular”, consistente en diversos ejercicios. En tal sentido, remitimos al lector interesado en este tema a la siguiente revisión.
Mamografía entre los 40 y 49 años
En nuestros newsletters hemos reflexionado en varias oportunidades acerca de lo complejo que es, en medicina, tomar decisiones preventivas en personas asintomáticas a partir de evidencia aportada por la epidemiología. Una situación paradigmática se da en el caso del rastreo de cáncer de mama mediante mamografía (Mx) en las mujeres de entre 40 y 49 años (situación A). Esto es así porque la evidencia epidemiológica es bastante favorable entre los 50 y los 75 años (situación B) pero es controvertida antes de los 50. ¿Qué significa que es favorable o controvertida? La respuesta es completamente epidemiológica: en la situación B, la Mx bienal puede evitar 4 muertes cada 1000 mujeres a lo largo de 20 años y, en la situación A, 2 muertes a lo largo de esos 10 años. Pero la controversia no está relacionada con estos datos sino con el balance entre las ventajas (disminución de la mortalidad específica) y las desventajas, a saber: falsos positivos, falsas alarmas, ansiedad, sobrediagnóstico y sobretratamiento.
Ahora bien, ¿cómo sabemos qué información es relevante para cada paciente, de manera tal que pueda tomar una decisión adecuada acerca de esta práctica preventiva? ¡Guau! Esta pregunta es definitivamente compleja y nos hace reflexionar acerca de si la medicina que se practica hoy en día en los consultorios puede seguir “operando en el sistema” sobre la base de estas preguntas tan complejas. Para facilitarnos la tarea a los médicos que estamos en el consultorio, los organismos internacionales dedicados a la medicina preventiva han elaborado una respuesta posible a esta pregunta basada en el concepto de la “recomendación”. De esta manera, el rastreo bienal con Mx en la situación B suele ser ampliamente recomendado mientras que, en la situación A, hay algunas organizaciones que lo recomiendan mientras que hay otras que sugieren charlar el tema con la paciente explicando la controversia acerca de esta práctica.
Ahora bien. ¿Es fácil charlar el tema con las pacientes para explicar la controversia? La respuesta no es sencilla y algunos médicos hemos claudicado en el intento de compartir conceptos epidemiológicos en el consultorio y simplemente indicamos los estudios (o no los indicamos) mientras que otros persistimos en el intento de plantearles a las pacientes los vericuetos del rastreo del cáncer de mama. En este último sentido, compartimos con el lector una herramienta de toma de decisiones compartidas válida para las situaciones A y B y un artículo que se centra particularmente en la situación A.
Tips para pacientes con constipación crónica
La constipación crónica (o estreñimiento) es un motivo de consulta muy frecuente en la práctica ambulatoria y, digamos la verdad, a muchos médicos no nos gusta mucho el tema y terminamos diciéndoles a los pacientes que tomen mucho líquido, caminen y coman fruta y verdura, lo cual está bien, pero en la mayoría de los casos no llega a resolver el problema. Ahora bien, más allá de que la constipación crónica es un síntoma y, como tal, puede requerir una evaluación según cada caso, cuando se pasa a la instancia de ofrecer una medida terapéutica suele existir cierta inacción por parte de los médicos, que consideramos podría evitarse con algunas indicaciones sencillas y económicas que se pueden recomendar fácilmente para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Una de las herramientas más eficaces para aumentar en forma significativa la fibra en la dieta es el salvado de trigo. Este producto puede comprarse en el supermercado, en la dietética o en el almacén, y es económico, seguro y fácil de usar. Básicamente, se indica una cucharada por día, agregada a cualquier comida. Generalmente, es muy bien tolerado pero puede causar distensión abdominal y meteorismo, que suelen desaparecer con el uso continuo (un tip para reducir este efecto es comenzar de forma gradual hasta llegar a la dosis habitual de una cucharada por día).
El psyllium (también conocido como ispágula o Plantago ovata) es otro producto vegetal que, además de venderse en las farmacias, puede conseguirse en las dietéticas, donde suele ser más económico. La dosis habitual, cuando se utiliza en forma de polvo, es de dos cucharaditas de té o una cucharada sopera al ras o un sobrecito, pero también viene en forma de comprimidos que se usan a una dosis de dos por día y que resultan muy cómodos. Un datillo prescriptivo importante es que el paciente lo consuma con abundante agua (250 ml), idealmente por la noche. El psyllium suele ser muy bien tolerado (siempre es mejor ir de a poco) y los efectos adversos son similares a los del salvado de trigo.
Remitimos al lector interesado en el tema a explorar estas páginas del libro “Síntomas abdominales crónicos”.
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