¡Buen día!
- Hipotiroidismo subclínico: ¿medicar o no medicar?
- Profilaxis de endocarditis infecciosa ante un procedimiento odontológico: ¿tiene sentido?
- Botón mamario antes de los 8 años: ¿es siempre pubertad precoz?
- ¿Creemos en el SIBO?
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- Hipotiroidismo subclínico: ¿medicar o no medicar?
El hipotiroidismo subclínico se define por la presencia de TSH (tirotrofina) ligeramente elevada (habitualmente entre 5 y 10 UI/ml) y hormonas tiroideas normales en una persona asintomática. Cuando decimos “asintomática” nos referimos a que no tenga síntomas evidentes de hipotiroidismo, aunque algunos pacientes pueden presentar cansancio, ligera caída del pelo o intolerancia al frío, que son síntomas usualmente asociados con el hipotiroidismo pero que no son “contundentes” para diagnosticar esta entidad.
Si bien la conducta a tomar ante estos pacientes ha sido controvertida, en la mayoría de los casos los médicos tradicionalmente han optado por indicarles un tratamiento crónico con levotiroxina. Sin embargo, actualmente la literatura está recomendando evitar medicar a la mayoría de los pacientes asintomáticos con TSH menor a 10 UI/ml, particularmente a los mayores de 65 o 70 años.
Esta nueva mirada es relevante debido a que en la medicina actual sigue habiendo muchos pacientes asintomáticos y médicos preocupados por valores de TSH ligeramente elevados que no representan un riesgo y que no ameritan tratamiento.
Recomendamos la lectura de este texto para aquellos interesados en profundizar.
2. Profilaxis de endocarditis infecciosa ante un procedimiento odontológico: ¿tiene sentido?
El uso preventivo de antibióticos en la odontología es controvertido. Es habitual que a muchos pacientes se les prescriban antibióticos antes de algún procedimiento. Desde el punto de vista estrictamente médico esta conducta se forjó principalmente a partir de 1955, cuando la Asociación Norteamericana del Corazón (AHA) publicó la recomendación de utilizar profilaxis antibiótica para la prevención de la endocarditis infecciosa en todos los sujetos con cardiopatía reumática o congénita que se sometían a extracciones dentales y otros procedimientos que afectan las encías. Sin embargo, a lo largo de los años se fue viendo que esta recomendación era demasiado abarcativa y que la mayoría de los pacientes con valvulopatías u otras entidades cardíacas congénitas o adquiridas no se beneficiaban con la profilaxis.
Actualmente, entonces, la profilaxis con antibióticos para prevenir la endocarditis infecciosa solamente está indicada en los siguientes casos: pacientes con algún tipo de material cardíaco protésico, antecedentes de endocarditis infecciosa, trasplantados cardíacos y las siguientes situaciones relacionadas con enfermedades cardíacas congénitas: enfermedades congénitas cianóticas no reparadas, defectos congénitos reparados en forma completa sin material protésico dentro de los seis meses del procedimiento, defectos congénitos reparados con defectos residuales e intervenciones derechas.
Recomendamos este artículo para el lector interesado en profundizar sobre este tema.
3. Botón mamario antes de los 8 años: ¿es siempre pubertad precoz?
La telarca, o aparición del botón mamario, es el primer evento puberal en las niñas. Puede ser uni o bilateral y lo esperable es que suceda entre los 8 y los 13 años. Cuando ocurre antes de los 7 años la posibilidad de que se trate de una pubertad precoz es elevada y, por lo tanto, corresponde realizar estudios que habitualmente lleva a cabo el endocrinólogo infantil. Cuando ocurre entre los 7 y los 8 años (situación que cada vez es más frecuente) es posible que la niña esté cursando una pubertad precoz, pero en muchas ocasiones se trata de una entidad definida como telarca prematura idiopática.
La telarca prematura idiopática se define, entonces, como la presencia de botón mamario en una niña de entre 7 y 8 años que no tiene otros signos de desarrollo puberal (vello pubiano, flujo excesivo, acné, velocidad de crecimiento aumentada, síntomas del sistema nervioso central como cefaleas o alteraciones visuales). En estos casos, la conducta recomendada es explicarle a la paciente y a los padres que se trata de un proceso autolimitado que tiende a la regresión espontánea.
El advenimiento de la pubertad en niñas menores de 9 años suele despertar inquietud en la paciente y la familia. Para los lectores interesados en el manejo de estas pacientes recomendamos este texto.
4. ¿Creemos en el SIBO?
El SIBO (sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado; en inglés: small intestine bacterial overgrowth) es una afección en la que el intestino delgado, que normalmente tiene muy pocas bacterias, está colonizado por microbios aerobios y anaerobios que están presentes, en forma abundante, solamente en el intestino grueso (colon). Se considera que la estasis intestinal (que, por otra parte, es una condición habitual en muchas personas) es la principal causa del sobrecrecimiento bacteriano. Este ocasiona un aumento en la fermentación de disacáridos y ácidos grasos en el intestino delgado lo que determina la aparición de diversos síntomas, entre los cuales se destaca la hinchazón o distensión abdominal, que suele acompañarse de meteorismo, malestar abdominal y diarrea acuosa crónica.
Hasta hace algunos años, el SIBO era una entidad casi inexistente en la práctica médica habitual, restringida a pacientes con antecedentes quirúrgicos abdominales u otras entidades de manejo exclusivo del gastroenterólogo. Este paradigma cambió y actualmente el SIBO está de moda, particularmente debido a que puede diagnosticarse con un test relativamente sencillo. Sin embargo, su tratamiento, que se realiza con antibióticos, no parece resolver el problema a mediano plazo.
¿Entonces qué hacemos? ¿Creemos en el SIBO? ¿Planteamos este diagnóstico cuando un paciente nos consulta por hinchazón o malestar abdominal, dos de los síntomas abdominales crónicos más frecuentes? La respuesta no es sencilla y, para ello, recomendamos la lectura de este texto para toda persona interesada.
¡Hasta la próxima!
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