Preparación del biberón

Texto extraído de Niñez y adolescencia: Manual de atención médica ambulatoria. Servicio de Clínica Pediátrica y Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano.

En la alimentación con biberón, el niño está más expuesto a adquirir diversos tipos de infecciones. Para que este riesgo sea lo más bajo posible se sugiere contar con una mínima cantidad de elementos para preparar el biberón y ser sumamente cuidadoso con las normas de higiene: 1) tres a cuatro biberones de boca ancha; 2) tetinas de goma o silicona con el orificio de tamaño tal que la leche pueda salir libremente gota a gota; se recomiendan las tetinas de tres agujeros para disminuir la cantidad de aire que ingiere el niño; 3) un recipiente grande para hervir los biberones; 4) un cepillo para limpiar las mamaderas que se use solo para tal fin (se puede emplear un trozo de tela enrollado en una varilla que se debe rehacer cada vez que sea necesario utilizarlo) y 5) una pinza para sacar los biberones esterilizados del agua hervida. 

Procedimiento: los biberones, una vez utilizados, se separan de la tetina y las tapas. Luego se lavan bien todos los elementos con agua y detergente quitándoles todo resto de leche de su interior con la ayuda del cepillo y enjuagándolos bien. Los biberones completos, incluyendo las tetinas y las tapas, se colocan en un recipiente con agua hirviendo y se los deja durante 5 minutos. Este proceso se llama esterilización. Una vez pasados los 5 minutos, con las manos lavadas y con ayuda de una pinza se retiran los elementos del recipiente tratando de no tocar las tetinas. Para conservarlos se los coloca en la heladera, tapados y vacíos (sin agua ni leche). Es práctico esterilizar juntos todos los biberones que se van a usar en el día. Siempre recordar que antes de preparar el biberón, es importante lavarse bien las manos. 

En cuanto a la leche, el tamaño de la ración se calcula, salvo casos especiales, en 15 a 30 mL de leche por kilo de peso del lactante. Existen múltiples tipos y marcas de leches que se utilizan para la lactancia artificial. La forma de preparación de las diferentes leches varía según se trate de leches líquidas o en polvo.

Leches líquidas: la leche líquida de vaca viene en distintos tipos de envases (sachet, cartón o tetrabrik, botella, etc.). Durante los primeros 6 meses de vida, para adecuar el aporte proteico a la capacidad renal del bebé, se usa leche de vaca entera líquida diluida al medio con agua hervida y con el agregado de una cucharadita de azúcar. Entre los 6 y 12 meses de vida se recomienda diluirla a los dos tercios. Luego del primer año de vida se puede usar leche entera sin diluir. 

La leche larga vida o la que viene en cartón puede usarse sin hervir luego de abrirla y hasta 24 horas después de abierto el envase; pasado ese tiempo se recomienda hervirla antes de usarla. También es aconsejable hervir la leche de sachet. 

Una manera práctica es hervir durante cinco a diez minutos la cantidad de leche que se va a utilizar durante el día, y guardarla directamente en biberones esterilizados previamente y que se conservarán cerrados en la heladera. En el momento de ofrecérsela al bebé se sugiere calentar el biberón a baño María.

En el mercado existen leches líquidas (de inicio y de continuación) que vienen en envases tipo “tetrabrik” de 200 a 250 mL y que pueden transportarse cerradas sin heladera. No conviene guardar la leche líquida en termos debido al riesgo de contaminación. Cuando el niño utiliza un biberón y sobra leche, debe descartarse el sobrante. 

Es importante recordarle a la madre que controle que la leche esté a la temperatura adecuada y que, si tiene que calentarla, lo haga a baño María y no utilizando el horno ni el microondas. 

Se recomienda que el niño no se alimente solo o cuando está jugando por el riesgo de ahogamiento. 

Leches en polvo: las leches en polvo para reconstituir son una alternativa económica y cómoda para alimentar artificialmente. Cada leche tiene su forma de preparación y dilución que es facilitada con una cucharita provista por el producto que sirve de medida. Las leches modificadas o de inicio se preparan, en general, usando una medida de 5 g por cada 30 mL de agua. Al tratarse de leches adaptadas para el bebé, no es necesario diluirlas en concentraciones menores durante los primeros meses de vida. Cuando se utilizan leches enteras en polvo se preparan de acuerdo con la edad del niño: 1) durante los primeros 6 meses de vida se utilizan al 6%, lo que equivale a una medida de leche por cada 80 mL de agua hervida; 2) de los 6 a los 12 meses de vida se preparan al 10% (una medida cada 50 mL); 3) a partir de los 12 meses se prepara igual que en el adulto al 12,5%, lo que equivale a una medida cada 40 mL de agua o a dos cucharadas soperas al ras (12 a 14 g cada 100 mL). Este tipo de leche debe suplementarse con el agregado de hidratos de carbono (azúcar común al 5%, una cucharadita de postre cada 100 mL) y de aceite al 2% (2 mL de aceite por cada 100 mL). El polvo recién debe incorporarse luego de calentar el biberón a baño María.

Loading

Carrito de compra
Scroll al inicio