El uso del chupete por los bebés lactantes es una práctica difundida en todo el mundo, llena de controversias, con argumentos a favor y en contra de su recomendación.
A favor de la recomendación se argumenta que disminuye el dolor y el tiempo de llanto en determinados procedimientos como las venopunciones. En recién nacidos pretérmino, adelanta la alimentación a base de biberones y la mejora. Ayuda a reducir, de forma no significativa, el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante.
Se recomienda posponer la introducción del chupete hasta que la lactancia materna se encuentre bien establecida (aproximadamente 2-4 semanas de vida).
El chupete recomendado como seguro es el que está compuesto de una única pieza semirígida, y lleva cadenita abrochada a la ropa para que no caiga al suelo; el escudo debe ser de tamaño superior al orificio bucal, con agujeritos que permitan circular el aire y no favorezca el desarrollo de cándida oral.
Se debe recomendar el cese del uso a partir de los 8 meses de vida, e intentar retirar luego del año de edad. La prolongación incrementa el riesgo de desarrollar otitis media recurrente. Por encima de los 2 años de vida, se asocia con una mayor incidencia de maloclusión dental y paladar ojival. No se relaciona con el aumento de la incidencia de caries dentales.
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