Cuando las personas tienen cirrosis relacionada con el alcohol, tienen un alto riesgo de insuficiencia hepática.
Esto ocurre cuando el hígado presenta tantas cicatrices que empieza a fallar, lo que puede causar síntomas como ascitis, un estado letárgico y confuso, hemorragias gastrointestinales y, en última instancia, la muerte.
Se ha pensado que el trasplante de hígado es la única opción para estos pacientes, pero en los últimos años, abstenerse del alcohol junto con el tratamiento de los síntomas ha demostrado mejorar el pronóstico.
Un nuevo estudio epidemiológico (1) da cuenta de ello.
Se analizó los historiales médicos de más de 600 pacientes de diecisiete hospitales, muchos de ellos centros de trasplantes, en Asia y Europa.
La edad media del paciente fue de 55 años, y todos habían dejado de beber alcohol tras ser diagnosticados con cirrosis descompensada relacionada con el alcohol.
Los autores encontraron que, en un seguimiento mediano de tres años, aproximadamente un tercio de estos pacientes lograron la compensación hepática, es decir, que sus hígados volvieron a funcionar y se resolvieron los síntomas de insuficiencia hepática, y ninguno murió por causas hepáticas en ese periodo ni desarrolló carcinoma hepatocelular asociado a cirrosis.
Estos pacientes también tuvieron un menor riesgo de muerte por cualquier causa que aquellos que no obtuvieron la compensación.
Factores clave asociados con la recuperación hepática
Los pacientes que dejaron de beber completamente en el primer mes tras ser diagnosticados con cirrosis descompensada tenían una mayor probabilidad de obtener una compensación, al igual que los pacientes con menos complicaciones de cirrosis avanzada (solo ascitis en lugar de ascitis y un evento hemorrágico, por ejemplo).
El tercer factor fue que los pacientes con inflamación hepática tenían una mayor probabilidad de recuperación hepática.
Esto puede parecer contradictorio, pero los autores del estudio explicaron que probablemente lo que ocurre es que estos pacientes aún tienen algo de tejido hepático que puede inflamarse y que también puede regenerarse.
Es importante señalar que, aunque los hallazgos del estudio ofrecen esperanza a pacientes con cirrosis avanzada que se abstienen de alcohol, dos tercios de los pacientes no lograron la recuperación hepática, aunque dejaron de beber.
Aún así, la probabilidad que una de cada tres personas con cirrosis descompensada relacionada con el alcohol puedan tener de recuperación hepática es una estadística importante que debemos compartir con los pacientes para animarles a abstenerse completamente del alcohol.
Los autores del estudio también señalaron que los hallazgos ponen de manifiesto la necesidad de una atención multidisciplinar a largo plazo para que las personas con cirrosis puedan dejar de beber para siempre.
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