El colecho es una situación cultural histórica y muy frecuente del descanso de madre y bebé, llena de mitos y desacuerdos, a favor y en contra de la práctica. Diferentes sociedades científicas no tienen acuerdos con relación a la expresión de recomendaciones al respecto.
Dentro de los argumentos a favor se mencionan que facilita la práctica y continuidad de la lactancia materna durante la noche, que al mismo tiempo ha demostrado disminuir el riesgo de síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL). Durante la noche los lactantes están en actividad, se alimentan, juegan, se consuelan y duermen. Por ser pequeños necesitan de muchísimo apego para todos sus cuidados. Esto beneficia su desarrollo neurológico. La alimentación estimula al mantenimiento de niveles óptimos de prolactina para la producción de leche. El bebé que duerme junto a su madre aprende los ritmos maternos y, en consecuencia, su forma de dormir se asemeja más a la de un adulto, el sincronismo del ritmo sueño-vigilia facilita la autorregulación del sueño en el niño.
Las cunas tipo sidecar no asocian una mejor adherencia a la lactancia materna con respecto a la cuna al lado de la cama de los padres.
El colecho ha demostrado aumentar por sí mismo el riesgo de muerte súbita del lactante (SMSL), si bien, el 40% de las muertes por SMSL ocurren en la cuna con el niño durmiendo solo.
Se reconocen como factores de riesgo la pobreza, la prematurez, el bajo peso al nacer, la no lactancia materna, la primiparidad joven y el consumo de fármacos sedantes, drogas y alcohol.
El aplastamiento del adulto sobre el bebé que genera la muerte no es exclusivamente en la zona de su cabeza por obturar orificios de boca y nariz. El peso del adulto sobre abdomen y tórax del lactante pueden afectar fuertemente la mecánica respiratoria.
También aumenta el riesgo de muerte por asfixia, especialmente en superficies blandas o estrechas, como sofás, o cuando son varios los que duermen en la cama familiar.
El análisis de las autopsias la gran mayoría de las veces no demuestra la causa de muerte, motivo por el cual se sospecha que el colecho está sobrevalorado como motivo etiológico.
La forma más segura de dormir para los lactantes menores de seis meses es en su cuna, boca arriba, con ropa de cama hasta la altura de las axilas, con los brazos por encima de esta ropa; sin almohadas, almohadones, chichoneras ni juguetes en el interior, y cerca de la cama de sus padres. Esta práctica disminuye el riesgo de SMSL en más del 50%.
Se aconseja además la lactancia materna, desaconsejando el tabaquismo pasivo en el hogar y usar chupete al dormir.
No se recomienda el colecho en las siguientes condiciones: lactantes menores de tres meses de edad; prematuridad y bajo peso al nacimiento; padres que consuman tabaco, alcohol, drogas o fármacos sedantes; situaciones de cansancio, especialmente de cansancio extremo, como el postparto inmediato; colecho sobre superficies blandas, colchones de agua, sofá o sillones; y en el caso de compartir la cama con otros familiares, con otros niños o con múltiples personas.
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