En todo bebé al nacer, se pinza y corta el cordón umbilical, que permite el flujo vascular entre el feto y la placenta para intercambio de oxígeno, nutrientes y los desechos fetales. Durante la primera semana de vida, el muñón del cordón umbilical remanente se separa del recién nacido, creando el ombligo. El cuidado del muñón del cordón umbilical y el ombligo recién formado son una preocupación muy frecuente de los padres y generan gran cantidad de consultas. El muñón se secará espontáneamente y su caída se logrará entre los 7 y 14 días.
Para cuidarlo se recomienda a los cuidadores que primero se laven las manos con agua y jabón. El muñón y ombligo se limpiarán con una gasa embebida en agua limpia.
No se recomienda el uso de jabones, antisépticos ni alcohol para el aseo. Tampoco debe quedar cubierto por el pañal; ni con gasas, vendas u ombligueras.
Es frecuente escuchar la recomendación folklórica de usar jabones, alcohol o antisépticos para intentar disminuir las infecciones. Si bien generan reducción de las colonizaciones locales por E Coli y Staphylococcus aureus, no existe evidencia que demuestre que las infecciones disminuyan, o que se acelere su caída. Tampoco se observó mejor satisfacción de los cuidadores.
Posibles complicaciones
La onfalitis es una infección potencialmente grave que requiere internación para tratamiento y que cursa con induración y eritema periumbilicales y secreción purulenta.
No existe evidencia que justifique tratar con medidas tópicas ni sistémicas la secreción leve y aséptica del ombligo, aun con mal olor, si no hay signos inflamatorios de la piel local.
El retraso en la caída del cordón umbilical (>4 semanas), habitualmente ocurre por un cuidado inadecuado o un exceso de humedad, por eso no son aconsejables los baños de inmersión prolongados. En raras ocasiones puede ser causado por defectos anatómicos (fístulas) o de la adhesividad leucocitaria.
El granuloma umbilical se puede objetivar tras la caída del cordón, como una lesión nodular milimétrica y rosada, a veces, con algo de secreción serosa. Suele resolverse sin tratamiento, o puede aplicarse sal común como medida altamente eficaz.
La falta de respuesta al tratamiento del granuloma, debe hacernos sospechar la presencia de un pólipo umbilical. El pólipo es una masa dura, de color rojo brillante y con secreción mucosa, cuyo manejo es quirúrgico.
La presencia de una hernia umbilical no precisa valoración quirúrgica antes de los 4 años de edad en ausencia de complicaciones asociadas a la misma, forma troncular o patología sindrómica.
La secreción permanente más allá del mes de vida puede hacer sospechar la presencia de fístula entérica o apéndicoumbilical, y de las anomalías del uraco (fístulas con uréteres o vejiga). En todos estos casos se debe derivar a cirugía.
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