Los primeros 1000 días de vida, incluida la gestación y los primeros 2 años, constituyen un período crucial para el desarrollo humano.
El estado nutricional de la madre y del niño durante este período tiene importantes implicaciones para la salud a corto plazo.
La nutrición en la primera infancia afecta el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles y la obesidad y puede influir en el desarrollo del cerebro.
Durante este período, los problemas de salud relacionados con el crecimiento de los niños varían desde retraso del crecimiento y bajo peso hasta obesidad.
Las dietas basadas en plantas se han adoptado cada vez más en los países occidentales.
La evidencia sugiere que la nutrición vegana puede reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles y mejorar los resultados cardiometabólicos.
Sin embargo, persisten preocupaciones sobre la idoneidad nutricional durante el embarazo y la primera infancia, en particular con respecto a la vitamina B 12 , hierro, iodo, vitamina D, calcio y los ácidos grasos omega 3 de cadena larga.
Sin embargo, la evidencia sobre cómo los patrones alimentarios familiares veganos o vegetarianos influyen en el crecimiento en los primeros años de vida sigue siendo limitada.
Ningún estudio ha comparado las trayectorias de crecimiento y los indicadores del estado de crecimiento en bebés de hogares veganos, vegetarianos y omnívoros.
Para abordar esta falta de datos, se analizaron la asociación entre los patrones alimentarios familiares y los patrones longitudinales de crecimiento y el estado de peso de una amplia cohorte de bebés israelíes.
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