La apolipoproteína B

En los últimos meses algunos pacientes solicitan un chequeo «… con la apolipoproteína B…».

Algunos cardiólogos argumentan que medir la apolipoproteína B es mucho mejor que medir el colesterol no lipoproteico de alta densidad para evaluar el riesgo cardiovascular.

Sin embargo, la evidencia es más matizada (Ver referencia).

La medición de la apolipoproteína B refleja el número de partículas de lipoproteína aterogénica y puede ser útil en contextos específicos.

Algunas cosas que nos pueden servir para orientarnos de cuándo no y en qué casos sí pedir.

Concordancia alta con LDL-C en la mayoría de casos

En aproximadamente el 85% de los pacientes, el LDL-C y el apoB proporcionan clasificaciones de riesgo similares.

Solo en escenarios de «discordancia» (partículas pequeñas y densas, hipertrigliceridemia, síndrome metabólico) el apoB aporta información adicional significativa.

Falta de umbrales terapéuticos estandarizados

A diferencia del LDL-c, que tiene metas de tratamiento bien establecidas por décadas, los umbrales para apoB (<60, <70, <90 mg/dL según niveles de riesgo) son más recientes y menos consolidados en algoritmos clínicos ampliamente validados .

Suficiencia de marcadores alternativos

El colesterol no-HDL es un predictor equivalente más económico, sin requerir ayuno ni costos adicionales, y está disponible en todos los laboratorios .

Metanálisis de la Emerging Risk Factor Collaboration mostraron que reemplazar parámetros lipídicos tradicionales por apoB solo ofrece mejoras «muy modestas» en la predicción cardiovascular .

Barreras prácticas de implementación

  • Familiaridad: Los médicos están acostumbrados a interpretar LDL-C y algoritmos de riesgo basados en él

  • Disponibilidad: Aunque está ampliamente disponible, su uso rutinario requeriría cambios en flujos de trabajo clínicos establecidos

  • Cobertura: En muchos sistemas de salud sigue clasificándose como prueba «experimental» con limitaciones de reembolso

Cuándo SÍ está indicada (en algunas Guías de práctica)

Las guías actuales (ESC/EAS, CCS) reservan el apoB para subpoblaciones específicas donde hay mayor probabilidad de discordancia :

  • DBT

  • Obesidad visceral/síndrome metabólico

  • Hipertrigliceridemia severa (TG >200 mg/dL)

  • Riesgo residual aterogénico pese a LDL-C controlado

  • Evaluación de respuesta a terapia hipolipemiante intensiva

Conclusión:

El apoB es biológicamente superior como marcador de partículas aterogénicas, pero para rastreo poblacional masivo, el LDL-C y el colesterol no-HDL ofrecen suficiente información predictiva con mayor simplicidad y menor costo sistémico.

Las Guías del Reino Unido (NICE), Estados Unidos y Europa no la recomiendan para el rastreo rutinario en adultos asintomáticos de bajo riesgo, mantiene el LDL-colesterol como marcador principal para:

  • Evaluación inicial del riesgo
  • Establecimiento de metas terapéuticas
  • Seguimiento del tratamiento

Presentarla como categóricamente «mejor» exagera su utilidad y corre el riesgo de engañar a los pacientes.

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