Piernas inquietas

El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno del movimiento relacionado con el sueño que afecta aproximadamente al 3% de los adultos (datos de Estados Unidos) y puede causar alteraciones significativas del sueño.

Características

El síndrome de piernas inquietas se caracteriza por un impulsoimportante de mover las extremidades, normalmente las piernas, a menudo acompañado de sensaciones desagradables en las extremidades (por ejemplo, dolor y hormigueo).

Los síntomas, provocados por la inmovilidad, se alivian al moverse y suelen estar presentes o ser más graves por la tarde o por la noche.

Los síntomas del síndrome de piernas inquietas pueden provocar dificultad para conciliar el sueño, mantenerse dormido o volver a dormir.

Según estudios poblacionales, aproximadamente el 8% de los adultos estadounidenses experimentan síntomas de SPI con cualquier frecuencia anualmente y el 3% experimenta síntomas moderada o severamente angustiante al menos dos veces por semana.

Los pacientes con SPI presentan una calidad de vida deteriorada y tasas elevadas de

  • Enfermedad cardiovascular (29,6% con enfermedad coronaria, ictus o insuficiencia cardíaca),
  • Depresión (30,4%)
  • Ideación suicida o autolesiones (0,35 casos/1000 persona-año).

¿Con qué cuadros clínicos se asocia?

El síndrome de piernas inquietas es común en pacientes con

Esclerosis múltiple (27,5%),

Enfermedad renal terminal (24%)

Anemia por deficiencia de hierro (23,9%)

Embarazo, especialmente en el tercer trimestre (22%)

Neuropatía periférica (por ej. diabética, idiopática; 21,5%)

Enfermedad de Parkinson (20%).

Otros factores de riesgo incluyen antecedentes familiares de SPI, ascendencia del norte de Europa, sexo femenino (sexo masculino 2:1) y edad avanzada (prevalencia de SPI del 10% en adultos ≥65 años).

El síndrome de piernas inquietas se diagnostica en función de la historia clínica;

No se recomienda la polisomnografía para el diagnóstico.

Acciones que ayudan al tratamiento

a. Se debe iniciar la suplementación con sulfato ferroso (325-650 mg diarios o día sí, día no) o hierro intravenoso (1000 mg) para niveles de ferritina sérica inferiores o iguales a 100 ng/mL o una saturación de transferrina inferior al 20%.

b. Si es posible, se deben suspender los medicamentos asociados al SPI, incluidos antidepresivos serotoninérgicos, antagonistas de la dopamina y antihistamínicos H1 de acción central (por ejemplo, difenhidramina).

c. Los gabapentinoides (por ejemplo, gabapentina, gabapentina enacarbil, pregabalina) son terapias farmacológicas de primera línea.

En ensayos clínicos aleatorizados, casi el 70 % de los pacientes tratados con gabapentinoides presentaron una mejora considerable o muy significativa de los síntomas frente a aproximadamente el 40 % con placebo (P < 0,001).

Los agonistas de la dopamina (por ejemplo, rapinirola, pramipexol, rotigotina) ya no se recomiendan como medicamentos de primera línea debido al riesgo de aumento, un empeoramiento iatrogénico de los síntomas del SPI, con una incidencia anual del 7% al 10% con estos medicamentos.

Los pacientes que no mejoran con el tratamiento de primera línea o que presentan SPI aumentada suelen beneficiarse de opioides en dosis bajas (por ejemplo, metadona 5-10 mg diarios).

Conclusiones y relevancia

El síndrome de piernas inquietas afecta aproximadamente al 3% de los adultos y puede tener efectos negativos sobre el sueño y la calidad de vida.

El manejo inicial incluye la suspensión de los medicamentos agravantes, así como la suplementación con hierro en pacientes con índices de hierro bajos-normales.

Si se indica la terapia farmacológica, los gabapentinoides son el tratamiento de primera línea.

21 de enero de 2026. doi:10.1001/jama.2025.23247

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