El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB) es un trastorno vestibular periférico que puede afectar la calidad de vida y el funcionamiento diario y aumentar el riesgo de caídas.
Es causado por partículas de otolitos desprendidas que quedan atrapadas en cualquiera de los tres canales semicirculares del oído interno (anterior, posterior u horizontal), pero afecta más comúnmente al canal posterior.
Debido a la orientación anatómica del canal posterior con alineación vertical y curvatura, las partículas en este canal tienden a depositarse en la porción más baja y es menos probable que salgan con movimientos naturales de la cabeza en comparación con los otros canales.
Cuando la cabeza se mueve en el plano del canal involucrado, estas pequeñas partículas de calcio se mueven en respuesta a fuerzas gravitacionales, generando un movimiento fluido dentro del oído interno que desplaza la cúpula, la principal estructura sensorial del sistema vestibular.
Este desplazamiento temporal de la cúpula altera la señalización vestibular, lo que provoca una desviación ocular involuntaria que resulta en la nistagmo transitorio característico y mareos típicamente descritos como vértigo.
Epidemiología
El VPPB es una afección común, siendo la edad el principal factor de riesgo.
Un estudio poblacional realizado en Alemania estimó una incidencia acumulada de aproximadamente el 10% a la edad de 80 años.
La prevalencia aumenta con la edad, probablemente porque las partículas se vuelven más friables con el tiempo.
También se asocia con traumatismos y lesiones cerebrales traumáticas.
Presentación clínica
Generalmente se presenta con episodios recurrentes breves (<1 minuto) de vértigo desencadenados por ciertos movimientos de la cabeza, más específicamente acostarse o darse vuelta en la cama.
Algunos pacientes informan mareos sin giro (p. ej., aturdimiento o inestabilidad sin vértigo) o mareos continuos con empeoramiento posicional en lugar de síntomas breves y aislados desencadenados posicionalmente.
Una característica distintiva del VPPB es la ausencia de nistagmo espontáneo cuando los pacientes están sentados erguidos y mirando al frente (es decir, antes de pruebas).
El nistagmo observado antes de la prueba posicional indica una lesión fija como vestibulopatía unilateral aguda (p. ej., neuritis vestibular) o, menos comúnmente, un trastorno cerebral estructural (p. ej., ACV, tumor cerebeloso) en vez de VPPB, que es un trastorno dinámico.
No confirmar la ausencia de nistagmo espontáneo puede llevar a un diagnóstico erróneo y al uso ineficaz de la prueba de Dix-Hallpike y la maniobra de Epley.
Evaluación diagnóstica
La prueba de Dix-Hallpike, que se puede realizar en un consultorio, es la prueba estándar para el diagnóstico del VPPB.
La prueba implica que los médicos giren la cabeza del paciente aproximadamente 45° hacia una oreja y luego lo bajen hacia atrás hasta una posición con la cabeza extendida entre 20° y 30° por debajo de la horizontal, lo que se puede hacer sobre almohadas o sobre el extremo de la camilla.
El resultado de la prueba es positivo si desencadena un nistagmo transitorio que generalmente dura entre 10 y 20 segundos.
Un resultado falso negativo de la prueba Dix-Hallpike puede deberse a una velocidad excesivamente lenta, movimiento hacia la posición acostada (>2 segundos desde sentarse hasta acostarse), extensión inadecuada de la cabeza o dispersión de partículas de otolitos dentro del canal; estos factores impiden el movimiento de partículas suficiente para inducir el movimiento del fluido necesario para desplazar la cúpula.
El nistagmo persistente (no transitorio) y vertical en la prueba de Dix-Hallpike sugiere un trastorno cerebral estructural.
Maniobra de Epley:
Avalada por guías de práctica clínica multidisciplinares, implica giros de cabeza y movimientos corporales específicos para guiar partículas fuera del canal semicircular posterior, y es el tratamiento más estudiado y eficaz para el VPPB.
Los pasos clave de la maniobra de Epley incluyen extender la cabeza del paciente al menos 20° por debajo del plano horizontal cuando está acostado (la misma posición que la prueba de Dix-Hallpike) e ir rotando hasta completar una vuelta completa del cuerpo y la cabeza. Se debe permanecer en cada posición durante al menos 20 segundos.
En ensayos clínicos aleatorios (ECA) que midieron los resultados en 1 semana, la maniobra de Epley provocó resolución de los síntomas en 32% a 80% de los pacientes frente a 4% a 24% de los controles tratados de forma simulada.
Un metanálisis de 4 ECA (251 pacientes con VPPB) informó que la maniobra de Epley (frente al control simulado) se asoció con una mayor resolución completa del vértigo a la semana (odds ratio, 7,19 [IC del 95%, 1,52-33,98]; certeza moderada), con un número necesario para tratar de 3,7
La maniobra de Epley fue más efectiva en estudios con un criterio de inclusión de nistagmo transitorio y desencadenado en la prueba de Dix-Hallpike y que utilizaron más de una aplicación de la maniobra de Epley si posteriormente se presentó nistagmo en la prueba de Dix-Hallpike.
En estudios que midieron un resultado de 1 mes basado en la presencia o ausencia de nistagmo transitorio y desencadenado en la prueba de Dix-Hallpike, cinco ECA (312 pacientes) informaron que la maniobra de Epley fue eficaz para resolver el VPPB en el 88 % al 98 % de los pacientes frente al 24 % al 77 % de los controles tratados con maniobras simuladas.6,7 La meclizina no es un tratamiento eficaz para el VPPB y puede causar sedación.
Un ensayo aleatorio de una estrategia para aumentar el uso de la prueba de Dix-Hallpike y la maniobra de Epley en 6 centros de emergencia utilizando sesiones educativas y materiales de ayuda para la toma de decisiones frente a la atención habitual informó que esta intervención aumentó el uso documentado de la prueba de Dix-Hallpike y/o la maniobra de Epley para todas las visitas por mareos en el 1,5% de los participantes (45 de 3077) en el grupo de control frente al 3,5% (159 de 4558) en el grupo de intervención. (diferencia, 2,0 % [IC del 95 %, 1,3 %-2,7 %]).
La estrategia también se asoció con un menor uso de imágenes cerebrales y experiencias médicas positivas, sin un aumento de eventos adversos.
Los pacientes con VPPB también pueden autotratarse con la maniobra de Epley, que puede lograr una eficacia de tratamiento comparable a la terapia administrada por expertos; sin embargo, los estudios de autotratamiento incluyeron pacientes con VPPB diagnosticado por un médico y que recibieron instrucciones en persona antes del autotratamiento.
Aunque las instrucciones de autotratamiento para el VPPB están disponibles en línea, ninguno ha sido probado en ensayos clínicos independientes del diagnóstico de un médico experto y de las instrucciones de autotratamiento.
Existen enfoques más complejos para el tratamiento del VPPB, que incluyen maniobras para detectar partículas de otolitos en los canales anterior y horizontal.
Sin embargo, es razonable utilizar la maniobra de Epley como tratamiento inicial.
El VPPB que afecta las variantes del canal anterior y horizontal a menudo se resuelve espontáneamente, porque es más probable que las partículas de otolitos salgan del canal con los movimientos rutinarios de la cabeza.
Los pacientes con síntomas de VPPB refractarios deben ser remitidos a un especialista vestibular, si está disponible.
Conclusiones
El VPPB, que es causado por partículas de otolitos desprendidas en el canal del oído interno semicircular posterior, es una causa común de vértigo y se diagnostica mediante la identificación de nistagmo transitorio desencadenado por la prueba de Dix-Hallpike. La maniobra de Epley es un tratamiento eficaz y respaldado por directrices para el VPPB.
Referencia
Publicado en JAMA online April 23, 2026. doi:10.1001/jama.2026.1927
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