Hasta dos tercios de las personas en riesgo de enfermedad renal crónica (ERC) pueden presentar albuminuria (albúmina excretada en la orina) no diagnosticada.
Tanto en atención primaria como secundaria es baja la solicitud de albuminuria, a pesar de que las guías internacionales recomiendan realizar pruebas periódicas de albuminuria como parte de la estratificación del riesgo en pacientes con diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular o ERC.
Además, las guías francesas también lo recomiendan para pacientes con obesidad (un factor de riesgo de ERC).
¿Qué es la albuminuria?
La albuminuria se refiere específicamente a una concentración elevada de albúmina en orina.
La proteinuria es una medida más amplia (que también indica daño renal) que se refiere a cualquier proteína presente en la orina, como la albúmina, las globulinas, la proteína de Bence-Jones, entre otras.
En los riñones sanos, muy poca albúmina entra al filtrado, por lo que la albuminuria suele ser atípica.
Cuando se detecta albuminuria por primera vez, es necesaria una evaluación para determinar la causa.
La relación albúmina/creatinina en orina es una prueba fundamental para detectar albuminuria.
>3 mg/mmol durante tres meses es diagnóstico de ERC.
Tipo de muestra:
- Muestra aislada de orina (preferiblemente primera orina de la mañana)
- No requiere recolección de 24 horas
Cálculo:
Albúmina/Creatinina = Albúmina en orina (mg) / Creatinina en orina (g)
Unidades del resultado:
- mg/g (miligramos de albúmina por gramo de creatinina)
- O mg/mmol en algunos países
Interpretación:
- Normal: <30 mg/g
- Microalbuminuria: 30-300 mg/g
- Macroalbuminuria: >300 mg/g
¿Por qué usar creatinina como denominador?
- La creatinina corrige la dilución de la orina
- Elimina la variabilidad por hidratación
- Hace comparables muestras en diferentes momentos
Es necesario monitorear tanto la albuminuria como la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe) para una estadificación y un pronóstico precisos de la ERC.
Fig. 1

Frecuencia de monitorización de la tasa de filtración glomerular (TFG) y la albuminuria en personas con enfermedad renal crónica (ERC).
La cuadrícula de albuminuria y TFG refleja el riesgo de progresión mediante colores (verde, amarillo, naranja, rojo y rojo intenso).
Los números en los recuadros son una guía para la frecuencia de monitorización (número de veces al año).
Kidney Int 2022;102:974-89
Importancia pronóstica de la albuminuria
Un metanálisis mundial a nivel individual, derivado de datos de cohortes observacionales de más de 40 países, mostró que la albuminuria predice la incidencia de ERC, su progresión, la insuficiencia renal y eventos cardiovasculares mayores, incluyendo la mortalidad cardiovascular y por cualquier causa.
Los pacientes con niveles crecientes de albuminuria presentan peores resultados cardiorrenales (incluyendo mortalidad cardiovascular e insuficiencia renal), incluso aquellos con un clearence relativamente preservado.
Si bien un aumento grave de la albuminuria (definido en la figura 1) se asocia fuertemente con resultados cardiorrenales adversos, también existe una relación continua entre la albuminuria y el riesgo clínico, incluso en el rango de «normal a ligeramente aumentado».
Los ensayos clínicos con medicamentos antiproteinúricos (IECA, ARA II, inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa tipo 2, los antagonistas de los receptores de mineralocorticoides (ARM) no esteroideos y los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón) sugieren que la reducción de la albuminuria se asocia con una menor mortalidad, ingresos hospitalarios por insuficiencia cardíaca y progresión de la ERC.
Sin embargo, no hay datos que confirmen si la reducción de la albuminuria mejora directamente los resultados o si es un marcador indirecto de otras mejoras en la salud cardiovascular y renal.
¿Cómo se evalúa la albuminuria?
El NICE, la Asociación Americana de Diabetes (ADA) y el Real Colegio Australiano de Médicos Generales recomiendan medir la primera micción matutina o la excreción de albúmina en orina de 24 horas para una mayor precisión.
Sin embargo, en la mayoría de las situaciones clínicas, es aceptable medir albuminuria en un momento aleatorio.
La cuantificación de la albuminuria es necesaria para estadificar y monitorizar con precisión la ERC.
A pesar de la accesibilidad de las tiras reactivas de orina, estas presentan una sensibilidad muy baja para niveles de albuminuria < 30 mg/mmol (por lo tanto, solo detectan cualitativamente un aumento grave de la albuminuria) y subdetectan las proteínas no albúmina (a pesar de que el envase indica «proteína en orina»).
Claves de manejo
- IECA o ARA-II
- Inhibidores del cotransportador de sodio y glucosa tipo 2 (iSGLT2)
- Agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (AR-GLP1)
- Antagonistas de los receptores de mineralocorticoides no esteroideos (Finerenona).
Se ha demostrado que los ARM esteroides (espironolactona, eplerenona) reducen la albuminuria en estudios observacionales y se utilizan en la práctica clínica. Sin embargo, el escaso número de ensayos clínicos impide su aprobación para esta indicación.
Se debe evitar el tratamiento concomitante con IECA y ARA II debido al mayor riesgo de resultados adversos, incluida la hipercalemia, sin beneficio.
Sin embargo, varios estudios muestran que la terapia combinada (cuando se agrega SGLT2i, GLP1-RA o nsMRA a IECA/ARA II) puede retardar la progresión de la ERC y prevenir eventos cardiovasculares mayores (actualmente, los GLP1-RA solo están aprobados para el tratamiento de la ERC albuminúrica con diabetes tipo 2 por las agencias de medicamentos de EE. UU. y Europa, según el estudio FLOW).
Referencia
Assessment and management of albuminuria in adults
BMJ 2025; 391 doi: https://doi.org/10.1136/bmj-2025-084911 (Published 25 November 2025)
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