Manejo de la dermatitis atópica en los niños

La dermatitis atópica es una enfermedad cutánea inflamatoria crónica, pruriginosa, que ocurre con mayor frecuencia en niños, pero que también afecta a muchos adultos. Las características clínicas de la dermatitis atópica incluyen sequedad de la piel, eritema, exudación, formación de costras y liquenificación. El prurito es un sello distintivo de la afección y es responsable del malestar que sufren los pacientes y sus familias.

Los objetivos del tratamiento son reducir los síntomas (prurito y dermatitis) y prevenir las recaídas. Las modalidades de tratamiento estándar para el tratamiento de estos pacientes se centran en el uso de preparaciones antiinflamatorias tópicas y la humectación de la piel, pero los pacientes con enfermedad grave pueden requerir fototerapia o tratamiento sistémico.

El manejo óptimo de la dermatitis atópica requiere un enfoque multifacético:

-Eliminación de factores exacerbantes: pólenes y contaminantes ambientales, alimentos, mascotas, cosméticos, situaciones estresantes, fármacos, etc. 

-Restauración de la función de barrera cutánea y la hidratación de la piel: una revisión sistemática de 77 estudios de 2017 que incluyó a 6603 participantes (edad media de 19 años) con eczema mayormente leve a moderado evaluó la eficacia de emolientes y humectantes para reducir los signos y síntomas del eccema y la frecuencia de los brotes. Se demostró que el uso de cualquier humectante redujo la severidad del eccema y la picazón en comparación con el no uso, resultó en menos brotes y redujo la necesidad de corticosteroides tópicos.

-Control del prurito:  los antihistamínicos sedantes de primera generación (difenhidramina, hidroxicina y ciproheptadina) pueden ser beneficiosos para pacientes con sueño alterado secundario a la picazón, aunque no se han determinado las dosis óptimas y la duración del tratamiento. Los antihistaminínicos de segunda generación, no sedativos, como loratadina, cetirizina y fexofenadina no son efectivos para mejorar el prurito. En la revisión sistemática Cochrane recientemente publicada (de 25 ensayos aleatorizados, la mayoría de los cuales fueron de baja calidad metodológica), no encontró evidencia de que estos agentes sean efectivos para mejorar los síntomas de la dermatitis atópica. En el ensayo más grande, que incluyó casi 800 niños de 1 a 2 años, la cetirizina durante 18 meses no fue más efectiva que el placebo para reducir el puntaje de puntuación de dermatitis atópica (SCORAD). 

-La educación del paciente: en el mayor de estos ensayos, incluidos 992 niños y adolescentes con dermatitis atópica y sus familias, se comparó un programa educativo de 6 semanas con ninguna intervención. El programa consistió en sesiones semanales de 2 horas que cubrían problemas médicos, nutricionales y psicológicos, y fue llevado a cabo por un equipo multiprofesional de dermatólogos o pediatras, psicólogos y dietistas. Después de un año, la disminución en la gravedad total SCORAD fue mayor en el grupo de intervención que en el grupo control. También hubo una mejora significativa en la evaluación subjetiva de la gravedad, el comportamiento de picazón y el afrontamiento emocional. 

-Corticoides tópicos: para las dermatitis leves se puede usar hidorcortisona desde el 0.5% al 2.5%, aplicado 2 veces por día hasta por 4 semanas de uso continuo. En pacientes con compromiso moderado a severo pueden usarse corticoides de moderada a alta potencia como betametasona al 0.05%, clobetasol al 0.5% o triamcinolona 0.1%. Los pliegues de la cara y la piel son áreas de alto riesgo de atrofia con corticosteroides. La terapia inicial en estas áreas debe comenzar con un esteroide de baja potencia. Los corticosteroides tópicos de alta potencia generalmente se evitan en los pliegues de la piel y en la cara, o se usan por períodos cortos (menos de una semana). El uso a largo plazo de corticosteroides tópicos, especialmente preparaciones de alta o super alta potencia, en grandes áreas del cuerpo puede conducir a la supresión suprarrenal. Otros efectos adversos incluyen adelgazamiento de la piel, telangiectasias, foliculitis y dermatitis de contacto.

-Inhibidores de calcineurina tópicos: son agentes inmunomoduladores tópicos que no causan atrofia de la piel, como el tacrolimus en crema de 0.03% o el pimecrolimus al 0.1%, se pueden usar como una alternativa a los corticosteroides tópicos para el tratamiento de la dermatitis atópica leve a moderada que afecta la cara, incluidos los párpados, el cuello y los pliegues de la piel.

La eficacia de tacrolimus se ha demostrado en varios ensayos aleatorios y revisiones sistemáticas. Comparado contra placebo y contra corticoides de moderada y alta potencia ha sido igual o más efectivo para mejorar la enfermedad. 

El ardor transitorio, el eritema y el prurito son los efectos adversos más comunes. La FDA ha declarado varias veces la advertencia de coincidencia entre usadores de estos fármacos y el linfoma de piel y otros tumores de piel. Sin embargo, no está definida la relación causal, y los últimos estudios no han demostrado mayor riesgo de tumores cutáneos. En estudio PEER, siguió 7500 niños con pimecrolimus, entre 2004 y 2014, y se notificaron dos leucemias, un osteosarcoma y dos linfomas. Aunque los resultados no fueron significativos estadísticamente, los autores reconocen que el pequeño tamaño de la muestra y la amplitud del intervalo de confianza no permiten excluir riesgos. Posteriormente un meta-análisis no encontró asociación con riesgo de linfoma, mientras que otros estudios de cohortes informaron un riesgo 5 veces mayor.

Por todo lo desarrollado, la FDA recomienda usarlos solo como drogas de segunda línea, cuando no responden al tratamiento original, en inmunocompetentes mayores de 2 años y con la mínima cantidad por cortos períodos de tiempo.

Bibliografía

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