Los GLP-1 imitan una hormona intestinal que regula el azúcar en sangre, señala saciedad y reduce el hambre.
Originalmente desarrollados para la DBT tipo 2, estos medicamentos han demostrado ser muy efectivos para reducir peso y han ganado popularidad rápidamente.
En 2025, uno de cada ocho adultos estadounidenses utilizaba GLP-1 para perder peso.
Recientemente se está investigando la asociación de sarcopenia con el uso de los GLP-1, y hay pruebas de que los GLP-1 podrían estar poniendo en riesgo a un gran número de estadounidenses de padecer esta condición.
El antídoto evidente para este problema es el ejercicio, pero muchos médicos tienen dificultades con la cuestión de recetar ejercicio a sus pacientes.
Todo el mundo sabe que el ejercicio ayuda a prevenir la pérdida muscular relacionada con la edad, pero muchos médicos se frustran al saber que sus pacientes no hacen ejercicio.
De hecho, solo alrededor de una quinta parte de los médicos pregunta a sus pacientes si hacen ejercicio regularmente.
¿Por qué es útil una perspectiva evolutiva para los médicos cuando consideran recetar medicamentos para adelgazar a los pacientes?
Una perspectiva evolutiva es necesaria para explicar por qué somos como somos. No fuimos diseñados ¡evolucionamos!
Así, una perspectiva evolutiva explica por qué tendemos a ganar peso y mantenerlo, por qué evolucionamos para ser físicamente activos, por qué la actividad física nos ayuda a envejecer más lentamente y a ser menos vulnerables a enfermedades, y por qué tendemos a evitar el ejercicio.
Durante décadas, la gente imaginó una alternativa futurista al ejercicio: podías simplemente tomar una pastilla.
Bueno, ahora ha llegado una pastilla. ¿En qué se diferencia la realidad actual de lo que se imaginaba antes?
Los GLP-1 son un cambio radical para muchos.
Pueden ser extraordinarias, tan parecidas a la magia en medicina.
Pero no existe una píldora mágica.
Todo tiene sus efectos adversos.
Aunque los GLP-1 están ayudando a mucha gente, también tienen algunos costes y algunas limitaciones.
Lo más importante es que no sustituyen al ejercicio.
El ejercicio tiene múltiples beneficios.
Los estudios han demostrado que alrededor de mil genes pueden activarse mediante el ejercicio, afectando innumerables procesos de reparación y mantenimiento en todo el cuerpo.
Nunca podrás replicar esos beneficios con una pastilla.
Uno de los beneficios del ejercicio —y hay muchos— es que te ayuda a ganar músculo.
Hay algunas pastillas que pueden ayudarte a ganar un poco de músculo, pero creo que podemos estar de acuerdo en que hacer ejercicio es una mejor forma de ganar músculo que tomar una pastilla.
Es importante entender que, aunque las personas con GLP-1 suelen perder mucha grasa corporal, también pierden mucho músculo.
Según algunos estudios, hasta un tercio del peso que algunos usuarios de GLP-1 pueden perder no es grasa, sino músculo.
Además, más de la mitad de los usuarios de GLP-1 dejan de tomar el medicamento y, cuando recuperan peso, normalmente ganan principalmente tejido graso, no músculo.
Una gran preocupación es qué les ocurrirá a estas personas cuando lleguen a los 70, 80 o 90 años.
¿Cuánto sufrirán de fragilidad?
Los efectos a largo plazo de los GLP-1 siguen siendo inciertos.
Se está realizando un experimento enorme con millones de personas sin haber realizado previamente los estudios controlados aleatorizados.
La eficacia es lo bien que algo funciona en condiciones ideales (cuando se realiza un estudio supervisado que asegura que todos reciben la dosis adecuada).
La efectividad es lo bien que funciona algo en el mundo real (cuando no estás en la consulta del médico o en un experimento controlado).
La falta de inclinación al ejercicio suele ser un instinto normal.
Nuestros antepasados cazadores-recolectores eran físicamente activos.
El cazador-recolector medio de 70 años era diez veces más activo que el hombre actual.
Según estudios publicados, un cazador-recolector promedio de 70 años realiza unos 150 minutos de actividad física moderada a vigorosa al día, y nos cuesta mucho conseguir que la gente lo haga en una semana.
Pero los cazadores-recolectores no son físicamente activos porque un médico les haya dicho que hagan ejercicio; eran físicamente activos porque esa era su forma de sobrevivir y de conseguir su comida.
Como nosotros, a veces juegan, bailan y practican deporte, pero no van al gimnasio para subirse a la cinta o levantar pesas.
En cambio, son físicamente activos solo por dos razones: cuando es necesario o por alguna recompensa, y por lo demás se toman las cosas con calma.
Para muchos estadounidenses hoy en día, la actividad física ya no es necesaria y para muchas personas no resulta gratificante.
Como resultado, aproximadamente la mitad de los estadounidenses nunca hace ejercicio.
Las cifras indican que los GLP-1 suelen reducir la ingesta calórica entre un 16 y un 39 %, pero 150 minutos de caminata rápida a la semana representan solo entre el 3 y el 4% del gasto energético para una persona típica.
¿Es difícil defender el ejercicio si la energía es el único criterio?
¿qué es mejor para perder peso, dieta o ejercicio?
Si quieres perder peso y mantenerlo, no hay duda de que la dieta es más eficaz porque su efecto calórico sobre el balance energético es mucho mayor.
Pero hay buenas pruebas de complementar todas las dietas con ejercicio.
Un estudio realizado con policías de Boston que eran obesos o con sobrepeso y les pusieron una dieta baja en calorías. La mitad de los policías que seguían esta dieta también hacían ejercicio.
Todos perdieron mucho peso, pero los que también hicieron ejercicio perdieron un poco más de peso.
Pero aquí está la gran diferencia: los que siguieron haciendo ejercicio después de que la dieta se pasara mantuvieron el peso, pero casi todos los que no hicieron ejercicio recuperaron el peso perdido.
Es un efecto significativo porque la mayoría de las dietas no duran para siempre, y una vez terminadas, el cuerpo suele intentar recuperar el peso perdido aumentando el apetito.
Y eso es exactamente lo que ocurre con los GLP-1: cuando la gente los deja, su hambre y peso vuelven con fuerza.
Además, gran parte del peso que recuperan no es músculo, es grasa.
Así que acaban con un porcentaje más alto de grasa corporal, lo cual no es bueno.
Así que sí, perderás más peso si haces dieta que si haces ejercicio, pero hacer dieta con ejercicio te ayuda a perder un poco más de peso, a mantener la pérdida de peso, a mantener la masa muscular y beneficia tu sistema cardiovascular, tu metabolismo, tu cerebro y mucho más.
Referencia
Lieberman, D. E., Aslan, D. H., & Heymsfield, S. B. (2025). Why Physical Activity Is Still Essential With GLP-1 Weight-Loss Medications. Journal of the American Medical Association (JAMA).
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